Templum Sanctum in malum I

temploSentado en su austero y envejecido despacho, el aún más austero y anciano sacerdote, continúa la lectura del viejo y pesado tomo “Summa Daemonica” que el joven sacerdote español José Antonio Fortea le regaló en su última visita al convento el año pasado.

No pudo más que contener la risa, al recordar la jovial excitación del joven oscense, cuando le regaló semejante compendio a uno de sus profesores más queridos.

  • -Maestro, he aquí el resumen de cuanto me ha enseñado usted, dijo Fortea.- Sin duda, todo lo que contiene este tratado tiene inicio y final en sus enseñanzas.

-Pobre José Antonio, todo lo que contiene ese texto es producto de lo que nos enseña nuestro padre y señor, lamentablemente sus palabras no llegan a nuestros odios limpias de influencia del maligno, así que es difícil saber si todo lo aprendido en este camino es para nuestro bien o para nuestra condena.- el viejo sacerdote hablaba sin mirar el rostro sorprendido de su alumno, pero lo hacía dirigiéndose a alguien ,que quizás solo él podía ver.

la risa dio paso a la seriedad, el viejo sacerdote, recluido desde 1975 en este perdido convento Carmelita, ubicado en una pequeña población venezolana de “El Manzano” tenía poco espacio para la risa en su agotado espíritu, recordó a su vez las palabras de su viejo amigo Gabriele Amorth

  • Lo paura di Satana? É lui deve avere paura di me: io opero in nome del Signore del mondo. E lui é solo la scimmia di Dio. (Yo, miedo de Satanas? Es el quien debe tener miedo de mi: yo trabajo en nombre del Señor del mundo. Y el es solo el mono de Dios.

Que intenso e ingenuo era el viejo Gab, ojala fuera todo tan simple como para reducirlo a “él debe tener miedo de mi”… yo si que le temo a el… y no, no al viejo Gabriele… yo temo a Satanas…

riiiing riiiing …el viejo teléfono de dial interrumpe sus pensamientos… quién puede llamar a las 2 de la madrugada?, dudo que nadie de este lado del mundo y también dudo que alguien del viejo continente….

– Pobres Monjas, tener que escuchar ese molesto ruido a estas horas.- piensa antes de comenzar a mover su envejecido cuerpo en pos del dichoso teléfono.

Con mucho pesar y agotamiento levantó el auricular del teléfono, su rictus se transformó en piedra al escuchar la oscura y grotesca voz al otro lado de la línea… una correosa y maligna voz que reconoce, pero que en esta oportunidad le habla en un lenguaje desconocido para el

  • ar trebui să se teamă de Giovanni Sunt aproape nu există nici un loc în lume unde poti scapa de sobolan meu putrefacție .

Solo eso ha dicho y luego ha reinado el silencio.

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